Al principio del curso me esperaba una materia y una dinámica de clase totalmente diferente. Creía que iban a ser clases serias y teóricas, pero me llevé una gran sorpresa al ver que en realidad éramos como un grupo de amigos que hablan sobre diferentes temas y hacen actividades grupales. ¿Qué impresión me llevé? Bueno, pues realmente esperaba conocer muchísimo más de la psicología, pero ha merecido muchísimo la pena las clases amenas y participativas que hemos tenido todos juntos. Hemos tocado distintos puntos, pero siempre desde una dinámica de grupo y de forma informal. Yo, y creo que en general todos nosotros, hemos encontrado respuesta a muchas incertidumbres que teníamos sobre nosotros y las cosas que pasan en nuestra vida. Una conversación en clase siempre ha sido productiva y nos ha aportado ideas aplicables a cada una de nuestras vidas de forma individual.
Nos hemos conocido un poco mejor y aunque hayamos "llorado las pérdidas" de nuestros compañeros Kevin y Mateo ha sido gratificante compartir momentos en grupo como la salida a Playa Chica y la comida en el Sabor Sabor (con vomitona de Susana incluída). A pesar de ser todos conocidos o amigos (a excepción de Andrea, que era nueva), ninguno de los que entramos en el aula por primera vez se conocía realmente, con lo cual estábamos todos por conocer. Finalmente hemos creado un círculo de confianza y apoyo. Tenemos la certeza de que podemos contar con nuestros compañeros y profesora de psicología ante cualquier problema y que lo que pasa en el aula de psicología se queda en el aula de psicología.
Por todo ello y tristemente...
No hay comentarios:
Publicar un comentario